ALIMENTACIÓN

A FORMATEAR EL DISCO DURO EN TEMAS DE NUTRICIÓN... NO ESTÁBAMOS EQUIVOCADOS, NOS EQUIVOCARON DESPUÉS...


La creencia popular que hace años nos anunciaban los medios de comunicación debido a errores metodológicos científicos sobre el peligro de las grasas es totalmente falsa. Estudios científicos, como el PREDIMED (2013), están constatando que determinado tipo de grasas, como el aceite de oliva o las grasas de los frutos secos, están vinculadas con un mejor control de peso, menos riesgo de diabetes, además de constatar que el riesgo de sufrir un infarto de miocardio se reduce un 30%. Hoy en día existe una gran evidencia científica que pone como uno de los principales enemigos a los azúcares añadidos (American College of Sport Medicine, American Heart Association, Harvard School of Public Health, Estudio PREDIMED, Agencia Sanitaria de la ONU, Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, etc.), muchos de ellos los añadimos nosotros a alimentos que ya poseen altas cantidades y otros los encontramos en bebidas que aparentemente siempre nos han parecido inofensivas, por ejemplo, una coca-cola o un refresco. Aproximadamente el 15% de las calorías en la dieta de los adultos estadounidenses provienen de azúcares añadidos. Eso es alrededor de 22 cucharaditas de azúcar al día. Los azúcares se añaden habitualmente para que los alimentos y las bebidas tengan un mejor sabor. Sin embargo, este tipo de alimentos pueden ser altos en calorías y no ofrecer ninguno de los beneficios saludables de las frutas y otros alimentos endulzados naturalmente.
En una lista de ingredientes, se pueden enumerar como sacarosa (azúcar de mesa), edulcorante de maíz, jarabe de maíz alto en fructosa, concentrados de jugos de frutas, néctares, azúcar en bruto, jarabe de malta, jarabe de arce, jarabe de glucosa, edulcorantes de fructosa, fructosa líquida, miel, melaza, dextrosa anhidra u otras palabras que terminan en “osa”, el sufijo químico de los azúcares. Si cualquiera de estas palabras se encuentran entre los primeros ingredientes en la etiqueta de un alimento, es probable que el alimento tenga un alto contenido de azúcar. La cantidad total de azúcar en un alimento se encuentra detallado como “Total de carbohidratos” en su etiqueta de información nutricional.
Tenemos que LEER las etiquetas. NO estamos acostumbrados a leerlas, en cambio importa más estudiar la letra pequeña de un contrato que se firma con el banco; parece que el dinero importa más que lo que vamos a meterle al cuerpo !!! Debemos informarnos de lo que vamos a ingerir porque muchas veces tomamos las cosas sin saber, por desconocimiento pensando que "si lo venden es bueno para mi". Podemos escuchar comentarios como estos: Si todo el mundo toma café y le echa azúcar no será tan malo, además el cerebro necesita azúcar. Si todo el mundo bebe coca-cola y refrescos ¿por qué va a ser malo si lo he visto hacer toda la vida? No puede ser malo porque lo venden, sino estaría prohibido.
Bueno primero deberíamos ser responsables, preocuparnos e informarnos muy bien, hay que leer mucho, y una vez que se lo que me estoy tomando siendo consciente de los efectos (buenos o malos) que tiene para mi cuerpo y mi mente, seré libre de tomar la decisión que quiera. 
Bueno si observamos la etiqueta de esta lata "inofensiva" de refresco de zumo de frutas observamos que tiene 28 gramos de azúcares (31%): jarabe de glucosa-fructosa, azúcar, zumo de limón a base de concentrado, etc. Mucho azúcar! La OMS y la FAO recomiendan que se debería limitar el consumo del azúcar añadido diariamente a los alimentos a un 5 % (pueden ser alrededor de unos 10 gramos al día, aunque dependerá del metabolismo de cada persona). Con una sola lata ya lo estamos sobrepasando y durante un día solemos ingerir más alimentos con azúcares añadidos!! Otro ejemplo, lo tenemos si vemos la etiqueta (ingredientes y cantidad diaria recomendada) de un paquete de galletas.
Somos responsables solo en lo que nos interesa, ahora en la alimentación nos cuesta más o no queremos reconocer que no lo estamos haciendo del todo bien. Pues hay que analizarse un poco, ver en lo que se puede mejorar y comer mejor. Lea los informes de organismos médicos, infórmese en fuentes fiables sobre lo que come, consulte dudas, investigue, no se crea todo lo que escuche o vea!!! ¿Sabe que el consumo elevado y regular de alimentos con azúcares añadidos es uno de los factores responsables de la inflamación vascular y daño endotelial?
                                                             
El investigador Pere Puigserver es adjunto de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la universidad de Harvard, estudia los mecanismos genéticos y bioquímicos que están detrás del metabolismo de los nutrientes. Este trabajo le ha ligado a la investigación en cáncer pero, sobre todo, en diabetes y obesidad. Este científico afirma que cuanta más inflamación hay en ciertos tejidos, mayor es la propensión a ciertos tipos de cáncer. Si exponemos al organismo de forma repetida a daños por toxinas o alimentos que el cuerpo humano no está diseñado para procesar, ocurre una condición llamada inflamación crónica. ¿Qué persona sensata se expondría de forma intencionada y en repetidas ocasiones a alimentos u otras sustancias que sabe que causan daño corporal? Bueno, quizás los fumadores, pero toman esa decisión de manera voluntaria. ¿Cuáles son los mayores culpables de la inflamación crónica? La sobrecarga de hidratos de carbono simples y procesados (azúcar, harina refinada y todos los productos derivados) y el exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados. Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebrovasculares, a la diabetes y la obesidad. Cuando tus células rechazan el exceso de glucosa, se elevan los niveles de azúcar en sangre produciendo más insulina, y la glucosa se almacena en forma de grasa. Las moléculas de azúcar extras se unen a una variedad de proteínas que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos. Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación. Por tanto, si no existe una inflamación en el organismo no se acumula el colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos causando los problemas cardíacos y las apoplejías cerebrales. Es decir, no depende tanto de los niveles de colesterol circulantes como de la inflamación de las arterias. 
Estos efectos negativos que ocasiona una alimentación alta en azúcares y el consumo de grasas trans y saturadas presentes en muchos alimentos procesados, solo se pueden cambiar si desde nuestra libertad modificamos nuestro estilo de vida, introduciendo ejercicio físico moderado y regular y comiendo más y mejor. Si cambiamos nuestros hábitos a unos más saludables conseguiremos que el organismo vaya regenerando el daño que le hemos ocasionado logrando modificar la expresión de nuestros genes obteniendo así una mayor calidad de vida. Nunca es tarde para cambiar.
Hoy en día tenemos la suerte de disponer de una gran oferta de productos alimenticios entre los cuales elegir el más saludable para nosotros. Solo tenemos que molestarnos en leer etiquetas. A todo esto deberíamos añadir la actividad física moderada. En nuestra mano está la llave para cambiar nuestra epigenética, elegir si vivir en la salud o en la enfermedad.
                                                                
Como bien dice el biólogo Jaime Fábregas Casal: "La buena noticia es que sólo con una serie de cambios nutricionales, es posible revertir las marcas epigenéticas que le hacen a usted más propenso a padecer una enfermedad, retrasarla en el tiempo e incluso curarse. De usted depende.Todo lo que come usted y lo que en un pasado han comido sus ascendientes, así como su psicología y el medio ambiente, hará que su epigenética decida si va a vivir en la salud o en la enfermedad.  Y además, se lo transmitirá usted a sus hijos (F1), a sus nietos (F2) y a sus bisnietos (F3). No tiene libertad para vivir sin las marcas epigenéticas de sus ascendientes.  Además, con su estilo de vida, usted incorporará más marcas a su epigenética. Tanto las de sus ascendientes como las suyas le empujarán a vivir más en la salud o más en la enfermedad".

Se presentan los resultados del estudio PREDIMED sobre dieta mediterránea, liderado por investigadores de la UB


El estudio constata que la dieta mediterránea enriquecida con fruta seca y aceite de oliva virgen extra reduce en un 30% el riesgo de infarto de miocardio.
El estudio constata que la dieta mediterránea enriquecida con fruta seca y aceite de oliva virgen extra reduce en un 30% el riesgo de infarto de miocardio.
25/02/2013
Los resultados del estudio Prevención con dieta mediterránea (PREDIMED) , publicado en la revista The New England Journal of Medicine, constatan que la dieta mediterránea enriquecida con fruta seca y aceite de oliva virgen extra reduce en un 30% el riesgo de infarto de miocardio, de accidente vascular cerebral o de muerte por causa cardiovascular. El trabajo ha sido coordinado por el investigador Ramon Estruch, de la Facultad de Medicina de la UB y del Hospital Clínico, centros adscritos HUBc, el campus de salud de la UB. Han participado además la profesora Rosa M. Lamuela y su equipo del Grupo de Investigación de Antioxidantes Naturales, de la Facultad de Farmacia, ubicada en el campus de excelencia internacional BKC, responsables de la determinación de los biomarcadores de consumo de la dieta mediterránea.
La investigación forma parte del proyecto PREDIMED, un ensayo clínico multicéntrico llevado a cabo entre los años 2003 y 2011 en que se evalúa la eficacia de la dieta mediterránea en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares. El ensayo ha sido financiado por el Instituto de Salud Carlos III por medio de las redes temáticas de investigación cooperativa (RETIC RD06/0045) y del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn).
En este estudio de intervención nutricional se han incluido 7.447 personas de alto riesgo vascular, que han sido divididas aleatoriamente en tres grupos: dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra, dieta mediterránea enriquecida con fruta seca (nueces, avellanas y almendras) y dieta baja en todo tipo de grasa (animal y vegetal). Los participantes fueron visitados cada tres meses por una dietista y participaron en sesiones educativas en grupo, en las cuales recibieron descripciones detalladas de la dieta mediterránea o de la baja en grasa, así como de los alimentos que contienen. De igual forma, se les proporcionaron menús, listas de compra y recetas adaptadas al grupo de dieta correspondiente y a cada estación del año.
Durante el estudio, a los participantes asignados a cada uno de los dos grupos de dieta mediterránea, se les entregó gratuitamente aceite de oliva virgen extra (un litro a la semana) o fruta seca (30 gramos al día: 15 gramos de nueces, 7,5 gramos de almendras y 7,5 gramos de avellanas).
Después de cinco años de seguimiento, se ha comprobado que los participantes de las dos ramas de dieta mediterránea presentaban menor frecuencia de infartos de miocardio, de accidentes vasculares cerebrales y de muerte por causa cardiovascular que el grupo de control. Estos resultados se publican hoy en la revista New England Journal of Medicine.
Según los investigadores, los resultados del estudio PREDIMED tienen una gran trascendencia; puesto que muestran que una dieta alta en grasa vegetal es más cardiosaludable que una dieta baja en todo tipo de grasas. Según los autores, este ha sido hasta ahora un tema controvertido, y el estudio aporta nuevos datos científicos para desestimar la idea de que es necesario reducir la grasa de la dieta para tener mejor salud cardiovascular.
Se espera que los resultados de este estudio aporten elementos de referencia en la práctica clínica dirigida a prevenir enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, el diseño de este estudio, su alcance y la metodología empleada a lo largo de una década tienen un alto potencial en traslación al sector biomédico.
En el trabajo también han colaborado investigadores del Hospital Clínico, del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), de las facultades de Medicina de las universidades Rovira i Virgili, Navarra, Valencia, Canarias y Málaga, así como del Hospital Universitario Son Espases de Palma, del Instituto de la Grasa de Sevilla y de las redes de atención primaria de Barcelona, Sevilla, Tarragona y Valencia.
Artículo
Ramon Estruch, Emilio Ros, Jordi Salas-Salvadó, Maria Isabel Covas, Dolores Corella, Fernando Arós, Enrique Gómez-Gracia, Valentina Ruiz-Gutiérrez, Miquel Fiol, José Lapetra, Rosa Maria Lamuela-Raventos, Lluís Serra-Majem, Xavier Pintó, Josep Basora, Miguel Angel Muñoz, José V. Sorlí, José Alfredo Martínez, y Miguel Angel Martínez-González. «Primary Prevention of Cardiovascular Disease with a Mediterranean Diet». New England Journal of Medicine, 25 de febrero de 2013. DOI: 10.1056/NEJMoa1200303

Dieta cetogénica en tratamiento para tumor cerebral



AVENA I, ¿por qué es tan saludable?


Entrevistando a Maelán Fontes. Alimentación basada en la biología evolutiva.



           

El ‘ayuno estratégico’ para mejorar tu salud






  Dr. Ángel Gutiérrez Sainz
                                               

"La dieta baja en todo tipo de grasas se ha recomendado durante décadas para prevenir el cáncer, la diabetes y la obesidad, enfermedades que han seguido aumentando"
"Ha sido un error recomendar la reducción de calorías ingeridas en forma de grasa". El enemigo son los azúcares y productos refinados, asi como la mala leche!!!
El catedrático de la Universitat Rovira i Virgili, Jordi Salas, investigador principal del CIBERobn y reciente Premio Dupont de la Ciencia, impulsa y coordina un trabajo orientado a descubrir el efecto de la pérdida de peso y el ejercicio físico en la prevención de las patologías del sistema circulatorio.
Durante décadas desde instituciones tan prestigiosas como la American Heart Association se ha recomendado una dieta baja en grasas para prevenir la enfermedad cardiovascular. Lo que demostramos nosotros al comparar este tipo de dieta baja en grasa con la dieta mediterránea tradicional es que esta última, con grasa de calidad como la del aceite de oliva virgen o los frutos secos, reduce en un 30% los infartos de miocardio, embolias cerebrales y las muertes derivadas por enfermedad cardiovascular. De hecho, tuvimos que detener el estudio porque entre los tres grupos estudiados había uno que tenía más muertes por estas causas.
Así que la ética modificó la trayectoria del trabajo…
Así es. Nosotros no sabíamos en qué grupo se estaban produciendo esas muertes, porque era un ensayo ciego, pero los miembros del comité científico asesor externo, formado por expertos de distintas universidades y centros de investigación extranjeros, recomendaron detener el estudio porque no era ético mantener la recomendación nutricional al grupo que estaba registrando mayor mortalidad y privarles de los resultados obtenidos en los otros dos. El grupo que presentaba un 30% más de mortalidad era el que seguía la dieta baja en grasas recomendada por la American Heart Association, que prohíbe las grasas de todo tipo, tanto de origen animal como las de origen vegetal (incluido el aceite de oliva y los frutos secos).
Ese tipo de dieta no solo se recomienda para las enfermedades cardiovasculares, ¿verdad?
La dieta baja en grasa de todo tipo se ha recomendado también durante décadas para prevenir el cáncer, la diabetes y la obesidad, enfermedades que han seguido aumentando.

Dietas Ancestrales. La paradoja esquimal. Mucha grasa y poca verdura

Una feliz niña inuit


Si los carbohidratos engordan ¿porque los chinos están delgados comiendo arroz?

china come arroz



las hormonas mas importantes


NO HAY QUE QUITAR LA GRASA DE LA DIETA, SINO  EL AZÚCAR!!! EJERCICIO Y DIETA SANA 





El desayuno, la peor comida del día



huevosvscereal


Las grasas no son el problema, la comunidad médica reconoce el error

grasa colesterol





En los humanos, una dieta baja en carbohidratos puede retrasar el envejecimiento mediante la prevención de las enfermedades metabólicas y la mejoría general de la salud. ¡Di no al azúcar! 
Lee, D., Hwang, W., Artan, M., Jeong, D.-E. and Lee, S.-J. (2014), Effects of nutritional components on aging. Aging Cell. doi: 10.1111/acel.12277 

11 Tablas Que Muestran Todo lo Malo de Nuestra Alimentación Moderna

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